top of page

Crítica de "Spider-Man: Brand New Day" (2026), de Destin Daniel Cretton

La nueva cinta del superhéroe arácnido ha llegado a las salas de cine después de una espera de cinco años. En esta nueva aventura, titulada Spider-Man: Brand New Day, Peter Parker debe lidiar con las consecuencias de sus decisiones después de haber pedido que el mundo entero olvide quién es. ¿Es la película más destacada del arácnido en mucho tiempo?


Spider-Man Brand New Day
"Spider-Man: Brand New Day" (2026). Fuente: Screen Rant

Luego de pedirle al Doctor Strange que el mundo olvide quién es Peter Parker para proteger a las personas de su entorno, su carrera como superhéroe ha crecido exponencialmente. No solo ha luchado contra diversas amenazas, sino que, gracias a los golpes recibidos y a las personas salvadas, ha obtenido el reconocimiento de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, aunque el hombre de las mallas rojas y azules recibe todos los aplausos posibles, a quien está detrás de la máscara las cosas no le van tan bien. La vida que dejó atrás lo carcome con los recuerdos de las personas que tanto quiso alguna vez, pero a quienes juró proteger. Por lo mismo, ignora cualquier atisbo de socializar y enfoca su día a día en pelear contra los villanos que se presenten. Así aparece la nueva amenaza de la cinta, quien va desentrañando al joven héroe y enfrentándolo a una vida que ya no puede tener.


Esta cuarta entrega, protagonizada por Tom Holland, no goza de la presencia de Iron Man, de un villano con la interpretación de Jake Gyllenhaal o del regreso de los anteriores Spider-Man: Tobey Maguire y Andrew Garfield. Brand New Day se siente como una aventura de transición que deja enseñanzas para el protagonista, pero sin poner realmente en peligro su existencia. Más que un gran evento, funciona como un puente entre la aventura que acaba de terminar y otra todavía mayor que está por venir.


Aun sin estos elementos, la película se siente más viva y dinámica que las anteriores. La ciudad y sus habitantes se convierten en un personaje más que no solo adorna el fondo, sino que le da al héroe una razón adicional para usar sus superpoderes. Destin Daniel Cretton presenta a un Spider-Man mucho más dinámico, columpiándose por la ciudad, luchando contra toda clase de enemigos —a modo de flashbacks— y recibiendo cualquier cantidad de golpes. Incluso hay una mayor madurez visual. Ya no se trata de una fotografía artificial y gris como la de las tres primeras películas, sino que aprovecha las sombras y el contraste de la luz para construir un tono más serio sin perder el espíritu divertido del personaje.


La villana —no tan villana— Jean Grey (Sadie Sink) no es solo la introducción de los mutantes al ya agotado UCM. También sirve para golpear al héroe donde más le duele: el corazón. Los recuerdos de una vida que no volverá a tener, las personas que dejó atrás y la profunda soledad que atraviesa toda la película son los elementos contra los que Spider-Man batalla durante toda la historia. Jean es simplemente el detonante para que esos sentimientos afloren con mayor intensidad, al mismo tiempo que pone en peligro a la mujer que ama: MJ (Zendaya).


Spider-Man Brand New Day
"Spider-Man: Brand New Day" (2026). Fuente: Marvel.com

Pero Jean Grey también sirve para mostrar al verdadero villano oculto: las grandes corporaciones. Bajo el discurso de controlar los daños ocasionados por los villanos, lo que realmente buscan es controlar cualquier posible amenaza, incluso si para ello deben acabar con vidas humanas, como ocurre con la hermana de la mutante. En nombre de la protección terminan provocando un daño mayor, algo que también ocurre con Peter, cuyos poderes continúan aumentando hasta salirse de control. El héroe se pregunta entonces: ¿qué parte de cada uno es buena y cuál es mala? La aparición de Mark Ruffalo como Bruce Banner aporta bastante a este conflicto, aunque su posterior transformación en Hulk queda reducida a participar en las escenas de acción para desaparecer después sin mayor consecuencia.


La principal amenaza en Brand New Day no es la mutante como tal ni la presencia de Frank Castle / Punisher (Jon Bernthal), cuyos métodos pueden resultar cuestionables según cómo se los mire. La verdadera amenaza es emocional y nace de las decisiones que Peter Parker tomó en Spider-Man: No Way Home. El hechizo que debía proteger a los demás terminó haciéndole más daño que bien y ahora no debe enfrentarse a una amenaza cósmica o multiversal, sino a la soledad. Aquí Destin Daniel Cretton apuesta por una historia no solo viva y dinámica, sino también con tintes mucho más serios. Ya no se trata de un niño emocionado por conocer a sus ídolos, sino de un joven adulto obligado a enfrentar las consecuencias de sus propias decisiones.


En ese sentido, la película se asemeja más a lo visto en Spider-Man 2 (2004), de Sam Raimi. ¿Puede el héroe vivir una vida plena con la mujer que ama o está condenado a sacrificarse por los demás? Cretton demuestra que no. Peter no podrá recuperar a las personas que dejó atrás, pero eso no significa que deba permanecer solo. La presencia de Punisher contribuye a esa idea y convierte a ambos personajes en una dupla bastante agradable de ver en pantalla. La química entre Holland y Bernthal se siente natural, no solo por los trabajos previos que han compartido, sino porque, aunque sus personajes contrastan en colores y métodos, se complementan en su construcción.


A ello se suma la aparición de Florence Pugh como la Viuda Negra, quien no solo demuestra que todo, una vez más, sigue conectado, sino que además se roba varios de los momentos más divertidos de la película.


Spider-Man: Brand New Day no destaca por presentarnos a Jean Grey e introducir a los mutantes en el MCU; tampoco por sus brillantes escenas de acción, por un soundtrack que incluye a Tame Impala o por sus logrados efectos visuales. La cinta destaca por volver a mostrar a un héroe vulnerable frente a algo mucho más profundo que un golpe en el rostro o una amenaza multiversal. El verdadero dolor proviene de la nostalgia, de aquello que jamás podrá recuperar: su pasado. Quizá el mejor Spider-Man del cine sea aquel que entiende que las heridas más profundas no las dejan los supervillanos, sino la vida misma.



bottom of page