A propósito del mundial: "El 5 de Talleres" (2014) de Adrián Biniez
- Mariano Viza T.

- hace 6 días
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A nada de empezar la Copa del Mundo de la FIFA, recomiendo la cinta argentina El 5 de Talleres (2014) de Adrián Biniez donde seguimos al Patón, un futbolista que está por retirarse y que debe saber qué hacer con su vida.
Escribe Mariano Viza T.

En nada iniciará el evento deportivo más grande e importante del mundo. Durante poco más de un mes, congrega a naciones enteras frente a una pantalla, sea la hora que sea. El cine, fiel a su concepción y a su mirada, no es ajeno a ello. Diversas historias se han contado desde distintos ángulos, y el deporte rey es lo que es no solo por sus grandes figuras, sino también por todo aquello que existe detrás.
De más está decir que el deporte rey ha sido llevado a la pantalla grande en innumerables ocasiones. Hay cintas de todo tipo, como la conocida franquicia Gol, que pareciera haber sido escrita con el modo carrera del FIFA —hoy EA Sports FC—; la serie documental All or Nothing, centrada en equipos europeos y que permite conocer un poco más del día a día de algunos de los clubes más grandes, involucrando a figuras y entrenadores; los múltiples documentales sobre Maradona, como los de Asif Kapadia y Emir Kusturica; o la película de Jafar Panahi, que aborda el lado social del fútbol, aquel que muchas veces no se ve, siguiendo a unas mujeres que intentan entrar a un estadio.
En Perú existen varias ficciones que giran alrededor del balón, algunas inspiradas en la realidad y otras no, además de los documentales sobre la clasificación al Mundial. Al fin y al cabo, siempre hay lana para sacarle a la oveja.
Pero a mí, como aficionado al deporte rey, no me interesa tanto conocer sobre las estrellas ya consagradas ni ver una y otra vez el logro de mi país de volver a un Mundial después de 36 años, mientras el tiempo pasa sin que aparezca una nueva camada de jugadores. A mí, como fanático del cine y del subgénero deportivo, me interesa ver ese lado sucio de la historia. Ese que no está repleto de reflectores brillando con toda su potencia. Más que los logros de alguien o la historia de una gloria eterna, me interesa saber cómo se llega a aquello tan ansiado por muchos.
Por eso, a propósito del Mundial, recomiendo la siguiente película: El 5 de Talleres, de Adrián Biniez.
Hay algo distinto en esta película que no sucede en la franquicia Gol, por mencionar un ejemplo cercano. En aquella saga, si mal no recuerdo, seguíamos el trayecto de un joven mexicano de origen humilde que llegaba a convertirse en estrella pasando por el Newcastle de Inglaterra hasta alcanzar el Real Madrid de España. Es el clásico camino al estrellato contado bajo la estructura del underdog que debe enfrentarse a todo tipo de obstáculos, maquillado además con la aparición de superestrellas de la época como Iker Casillas o Sergio Ramos.
El 5 de Talleres propone exactamente lo contrario. No vamos a ver la historia de crecimiento de un joven que, a fuerza de sacrificio, llega a la primera división para sacar adelante a su familia. Tampoco el ocaso de una estrella que, tras haberlo ganado todo, decide salvar a su equipo del descenso. Historias así ya existen, incluso fuera del fútbol, como F1 de Joseph Kosinski.

Aquí seguimos a un futbolista argentino que comprende que su carrera ha terminado y que debe enfrentar la vida con lo poco que tiene. A diferencia de tantas historias deportivas, este jugador es uno más del montón, parte de un equipo casi de barrio que disputa el ascenso. El fútbol no le dio fama ni fortuna, aquello que muchos naturalmente anhelan. Tampoco tiene demasiado fuera del deporte, pues ni siquiera terminó la escuela. Mientras el equipo pelea por no descender, él busca una manera de continuar con su vida una vez que el fútbol deje de ocuparlo todo.
Viendo El 5 de Talleres caí en cuenta de que sí, es emocionante ver a las estrellas convertirse en estrellas o conquistar títulos soñados, tanto en el fútbol como en cualquier otra disciplina, ya sea en la vida real o en la ficción. Pero son mucho más interesantes esos caminos dominados por la incertidumbre, donde nadie sabe qué vendrá después. Es ahí donde la película encuentra su fuerza.
La cinta captura ese espíritu de seguir adelante y entiende el fútbol desde lo que realmente es: una pasión. La cámara permanece cerca del protagonista sin que las secuencias de partido se sientan artificiales. Claro que están construidas, pero nunca caen en la falsedad que sí transmiten películas como Gol o Rudo y Cursi. Aquí el interés no está en la jugada imposible ni en el gol espectacular, sino en capturar la torpeza, la rudeza y la fisicidad propias del deporte.
También juega a su favor la atmósfera. Biniez sitúa la acción en canchas de ascenso y estadios envejecidos, espacios que transmiten una autenticidad difícil de replicar. No hay intentos de recrear el Bernabéu ni pantallas verdes tratando de emular una jugada maradoniana. Todo se siente tangible, cercano y profundamente humano.
El 5 de Talleres destaca no solo por la forma en que filma el mundo del fútbol, sino también por cómo trata a su protagonista. La película no busca edulcorar ni santificar su vida. Tampoco lo empuja hacia la miseria absoluta. Más bien, dirige la mirada hacia aquellos deportistas que, más allá del partido ganado el fin de semana, no tienen nada asegurado.
La cinta deja de lado el mito de que el deporte trae consigo fama y dinero. Como en cualquier profesión, a algunos les toca y a otros no. Y eso está bien. Biniez entiende que la mayoría de futbolistas no terminan convertidos en ídolos ni millonarios, sino que deben enfrentarse a la misma incertidumbre que cualquier otra persona cuando llega el momento de pensar qué hacer con su vida.
Si te interesa ver la película, aquí puedes hacerlo: htt ps: / /m . o k .ru/vid eo/15 29723 095753 (eliminar los espacios).




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