29 Festival de Cine de Lima: Crítica de “Runa Simi" (2025)
- Mariano Viza T.

- 17 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Runa Simi es un documental peruano dirigido por Augusto Zegarra, con la participación de Fernando Valencia y su hijo Dylan. Tras su paso por el Festival de Cine de Tribeca. Recientemente compitió en la sección documental del 29° Festival de Cine de Lima ganando 3 premios, entre ellos el Premio del Público.
Escribe Mariano Viza T.

La película sigue a Fernando, activista y actor de doblaje cusqueño que busca salvar su lengua natal, el quechua, de la extinción. Su objetivo parece inalcanzable: convencer a Disney de permitirle doblar El Rey León a este idioma. A lo largo de su viaje, enfrenta obstáculos legales y corporativos, y al mismo tiempo replantea su papel como activista, padre e hijo en la defensa de su herencia cultural.
La historia funciona en dos planos: por un lado, el enfrentamiento del pequeño contra el gigante —Fernando frente a Disney y sus complejas trabas legales—; por otro, la lucha por revitalizar un idioma que, aunque oficial en el papel, sigue siendo marginado y poco respetado. En un país marcado por el racismo estructural y múltiples crisis, su cruzada se convierte en una historia de esperanza y resistencia que merece ser contada.
El relato adquiere tintes de David contra Goliat. Fernando enfrenta la indiferencia de los representantes de Disney, el laberinto legal tanto en Perú como en el extranjero, y la sensación de que su causa, por más justa que sea, carece del respaldo necesario para prosperar. Su encuentro con el director de El Rey León resulta emocionante, pero las explicaciones que recibe dejan un sabor amargo y evidencian las desigualdades políticas y legales que atraviesan su lucha.
Más allá del doblaje, el documental reflexiona sobre la urgencia de visibilizar a los quechuahablantes en el mapa cultural. En un mundo regido por la lógica del mercado, doblar una película a un idioma minoritario se percibe como una pérdida económica y no como una inversión en diversidad. Sin embargo, el debate no es monetario, sino de respeto. Durante décadas, el quechua y otras lenguas originarias del Perú han sido desvalorizadas, relegadas y, en muchos casos, amenazadas de desaparición. La preferencia por el español —y, a nivel global, por el inglés— obedece más a un afán de uniformidad y exclusión que a un verdadero propósito de comunicación.
Finalmente, Runa Simi es también un homenaje a la cinefilia como herramienta de unión entre pueblos. No se trata solo de doblar El Rey León, sino de acercar el cine a comunidades históricamente alejadas de él. La pregunta que deja es provocadora: ¿por qué no imaginar Rocky o cualquier otra película en quechua? Aunque muchos cinéfilos defienden ver las películas en su idioma original, esa es una postura de un público privilegiado. El gesto de Fernando propone otra vía: usar el cine y el doblaje como un puente, no como una barrera.









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